En el siglo XVII, Jan Baptiste van Helmont, un médico belga afín a la teoría de la generación espontánea, tenía una receta que resultaba infalible para “fabricar ratones” en 21 días.
En el siglo XVII, Jan Baptiste van Helmont, un médico belga afín a la teoría de la generación espontánea, tenía una receta que resultaba infalible para “fabricar ratones” en 21 días.
Alfred Russel Wallace, autodidacta y con escasa formación científica, financiaba sus viajes exploratorios coleccionando especímenes para venderlos. Gracias a ellos y sus observaciones, pudo formular una explicación para el proceso evolutivo.